Tuesday, January 30, 2007

Despertares

Mi boca despertó de niña, a los 5 años. Mi primo, de 10, me llevó una noche a la recámara del fondo del departamento donde vivía y, escondidos, jugabamos a los adultos en la obscuridad. Para mí era como cualquier otro juego, como jugar a la "comidita" o esas cosas. Pero me gustaba mucho más. Creo que a los adultos de verdad eso fué lo que más los asustó. Que la niña de 5 años les dijera que le gustaba. Y por eso me castigaron, y yo creo que a él también, porque después de que le dije a mi abuela mi juego secreto, no volvimos a jugar. Y yo no entendía por qué.
El me preguntaba: "¿Cuántos hijos quieres tener?", y yo contestaba: "cien". Ahora no tengo ninguno. Y no los extraño. Pero extraño a la niña de 5.