Saturday, January 06, 2007

Au revoir mes memoires

Me levanté del restaurante con la certeza de saber que no estás ya en la ciudad. Tu avión sale en una hora, así que seguramente estarás ya en el aeropuerto. Sonrío, y me río un poco en voz alta, porque soy feliz de saber que no estás solo, y que las ironías de la vida me permiten ser feliz por eso.
Esta ciudad vuelve a ser mía totalmente. Será lo que sea, pero para mi ha sido una especie de capullo donde me vine a refugiar de mis monstruos. Donde estoy convertiéndome en otra persona, aunque la evolución sea lenta y un tanto dolorosa. Con muchas amputaciones. Con muchas transformaciones también. Aquí puedo verdaderamente ser yo. De hecho, estas últimas dos semanas he sido total, completa y peligrosamente yo. Perdí mi trabajo, así que no tengo esa terapia ocupacional por el momento.
Hoy observaba a uno de los meseros metiendo cuidadosamente los sobres de tres tipos de edulcorantes y azúcar en los recipientes que ponen en las mesas, y me preguntaba en que estaría pensando. Si pensaría en su país, que dejó hace un tiempo con sueños de oportunidades y mejores días y si, en efecto, esos mejores días han llegado o no. O si pensaría en la mujer que lo espera en su casa en el Bronx y que se cogería más tarde. O si, como a mí, le llenarían la cabeza pensamientos que le dan miedo solo por el hecho de ser capaz de pensarlos.
Ultimamente me doy miedo. Porque sé que puedo hacer cosas que mi yo de hace unos años vería con muy malos ojos. Porque sería capaz, y no tengo dudas al respecto.
Me parece que tengo demasiado tiempo a mi disposición estos días, porque hoy, por primera vez en mucho tiempo, mi "exitosa carrera profesional" se ha puesto en entredicho. Y lo curioso del asunto, es que siempre mi "exitosa carrera profesional" ha sido mi más grande definición. Y ahora no la tengo porque a alguien se le puso en la cabeza que yo no lo merezco. Así, nada mas. Pero al mismo tiempo es otra oportunidad de re-inventarme. De re-definirme. Sólo que a veces me siento demasiado débil y con demasiadas pocas ganas de hacer el esfuerzo que se requeriría.
De cualquier forma, vuelvo a estar en esta reconfortante soledad voluntaria, aunque sea sólo a ratos. Porque anoche no quería estar sola. Porque anoche, a pesar de que me haga feliz saber que no estás solo, yo queria no estar sola también. Y no lo estuve por unas horas. Y eso, por ahora, es suficiente.