Ayer me dí cuenta de todo va a estar bien. Pensaba en mí, en las variables, en las circunstancias, en el miedo. Y sin embargo, por más que invoqué al miedo, no vino. Si esto hubiera sido hace unos años, no sé si estaría igual de tranquila, y por primera vez en mucho tiempo me doy cuenta de que realmente uno aprende de las cosas que pasan, a madrazo puro, pero aprende. Y no es que me haya muerto de ganas de aprender las cosas en la forma "didáctica" en que se fueron presentando, pero es tranquilizador estar tan tranquila. O ¿será que me estoy auto-convenciendo para evadir un poco toda la situación? No sé.
Creo, por ejemplo, que mi relación con J finalmente está tomando el cauce que debería tomar. No hablamos diario, no tenemos ya esa relación co-dependiente en la que no sentía que estaba bien si no hablaba con él, si no sabía todo de su vida. Si no me sentía incluida. Ya me siento tranquila cuando me imagino que saldrá con alguien. Creo que, a la larga, podemos llegar a ser grandes amigos. Familia, pero no marido y mujer. Y no está mal, y no me duele. Al contrario. Creo que me dolería no volverlo a ver y creo que realmente quiero que sea una parte constante en mi vida. Porque él podrá contar conmigo siempre, porque siempre voy a estar ahí para él, mientras ahí me quiera, como amigos. Y creo que él piensa y siente lo mismo.
Lo del trabajo, creo que en gran parte mi mayor malestar era la incertidumbre de la situación económica. Ahora por lo menos tengo dinero suficiente para pagar la renta y unos cuantos extras, que no está mal. Seguramente vendrán tiempos mejores, y estoy trabajando en ello. Con paciencia. Pero constante.
Lo de I, he llegado a la conclusión de que tal vez manejé las cosas mal con él, que tal vez pedí mucho de él al final con todo lo que estaba pasando en el trabajo. Y acepto esa responsabilidad pero, dentro de todo, lo mejor fue que haya salido de mi vida porque a pesar de que a veces lo extraño (si, lo reconozco), también reconozco que era una relación tóxica para mí, porque nunca íbamos a llegar al ideal que él quería. Y para mí era sumamente frustrante no poder llegar a ese mundo ideal y construir todos los castillos en la arena que imaginamos, pero era una relación que precisamente estaba basada en ideales y eso era imposible de mantener. Muchas veces le dije que él era un tipo de sado-masoquista, porque sabía lo que yo quería y me lo podía dar, simplemente elegía darme menos. Desgraciadamente yo no podía darle lo que él quería de mí porque no podía borrar mi pasado y volverme soltera y virgen. Especialmente virgen (eso, aunque pudiera, no lo haría). Lo que quiero, ahora, es que alguien me quiera con todas mis imperfecciones, con mis manías, y si no todos mis defectos, por lo menos que valore más mis virtudes para que la relación sea más real, más humana, más terrestre, más animal, más perfecta. Y yo quiero hacer lo mismo por él. Ya veremos qué pasa.
Yo sé que el futuro viene fuerte. Eso es lo único verdaderamente cierto. Sin embargo, no tengo miedo. Puedo. Sé que puedo. Sé que voy a estar bien, a pesar de todo. Sé que estoy sola y estoy bien, y cuando no estoy sola también estoy bien, a pesar de todos. Y eso puede dar miedo, pero a los otros, a mi ya no.