Ultimamente he estado pensando seriamente en la posibilidad de regresarme al D.F. Por lo tanto, he decidido hacer una lista de los pros y los contras de cada ciudad. Como a cada rato se me ocurren cosas nuevas, seguramente modificaré la listita varias veces, pero se admiten comentarios.
NY, NY
Pros:
1. Central Park. Ya quisiera ver en Chapultepec a la cantidad de gente que se va al parque en el verano a echarse en el pasto y leer, comer, dormir o, ya de plano, a no hacer nada. En el D.F., la "gente bien" no hace eso. Para eso tiene uno su jardín, ¿no?
2. Lincoln Center. Claro, en el D.F. está Bellas Artes, pero no es lo mismo.
3. FreshDirect.com. Aunque en el D.F. estaría michacha.com (si, aunque suene horrible, es la neta).
4. Yoga Bikram. Que yo sepa, todavía no abren un estudio de este yoga en Chilangolandia. Y si lo abren, a ver que tal les va, porque ya quiero yo ver a las ñoras popis sudando como cerdo y haciendo caras por el olor. Además, nada más de acordarme del tipo con uñas de gavilán que estaba tomando la clase enfrente de mí el sábado, la veo difícil (a menos, claro, que lo hagan sólo para mujeres, y aún así...)
5. Alvin Ailey Dance Studio. Ahí tomo clases de tango, baile afro-caribeño y afro-occidental(western african dance). Si alguien sabe de un estudio de baile de ese nivel en el D.F., se admiten comentarios.
6. Broadway Dance Center. Ahí tomo mis clasesitas de belly dancing o "danza del vientre" o como sea. Y que yo sepa, en el D.F. tampoco dan estas clases fuera de un gimnasio, y esas clases son más para bajar la panza que para moverla bien. Pero a lo mejor estoy mal.
7. Libertad y autonomía. Aqui puedo hacer lo que me viene en gana. En México tendría que asumir mis obligaciones de "niña bien" o de "hija de familia", aunque sea enfrente de mi abuelo, lo que me da un poco de flojera por el hecho de vivir un poco una doble vida: mi vida de acuerdo a Don G. F. y mi vida real. Además, he logrado sobreponerme un poco a ese tipo de mentalidad. En México la gente en general es muy juzgona y se siente con el derecho de opinar sobre lo que hace el vecino, y el vecino en general también opina sobre la vida de uno. Aquí el vecino puede morirse y la gente sólo se entera por la peste del cadaver que sale del departamento en cuestión. Claro que esto puede ser un contra... no sé.
8. Restaurantes y bares. Aunque caros, son únicos y en México lo único que hacen es tratar de imitarlos.
9. Hombres varios. Esta última vez que fuí a Mexico, me dí cuenta de lo flaco que está el ganado en el D.F. Triste, pero cierto.
México, D.F.
Pros:
1. Mi familia. Mi abuelo y mi hermano nuevo y mi hermano más chico están allá.
2. Las 3 "ces": casa, coche y chacha. Mi estudio es, digamos, del tamaño de mi baño y mi recámara de mi casa de México. Y todos sabemos que la muchacha es la alegría del hogar. Extraño esas comodidades, para ser completa y totalmente honesta.
3. Mi gente. Mis amigos, los pocos con los que he seguido en contacto a través de mis años de este exilio auto-impuesto, a los que no cambio por nadie.
4. Mi comida. En NY no he encontrado un lugar de comida mexicana que se acerque siquiera a cómo cocinaba mi abuelita. Lo malo es que ya eso no lo puedo arreglar, porque nunca podré cocinar como ella. Me arrepiento de no haber aprendido nunca (si, desde donde esté, mi abue debe estar diciendo: "¿te acuerdas cuántas veces te lo dije??", y tenía toda la razón, en eso y en muchas otras cosas).
En fin. Voy a seguir pensando y agregaré cosas a esta listita como se me vayan ocurriendo.