Monday, September 29, 2008

A veces

A veces quisiera tener la inocencia de una niña de 15 años, pero yo a mis quince ya no era tanto. Mi papá ya se había muerto y yo ya sabía que había otro. Y mis papás ya se habían divorciado. Y mi boca ya había despertado más de un par de veces.

Entonces quisiera la inocencia de otra niña, otra que no hubiera llorado tanto. Otra que hubiera sido mas feliz, mas simple. Y así, me creería todo lo que me dirían y pensaría que el mundo es hermoso siempre y en todas partes. Y podría ser feliz. Tonta, pero feliz.

Así, hoy podría pensar que todo está bien y que todo saldrá bien, y ser positiva y alegre y creérmelo. Creérmelo todo el tiempo. Pero el cinismo y la incredulidad que llevo acumulando desde los cinco años empiezan a comerme la cabeza y yo quiero poder gritarles que no es cierto que todo va a estar bien y que voy a ser feliz a pesar de todo. Y entonces me tomo una pastillita y cierro los ojos y la niña tonta le empieza a ganar a la otra. Así que me duermo con tu camiseta al lado, oliéndote y oliéndonos y pienso en ti y por un momento, no me importa el futuro ni el pasado. Ni el tuyo ni el mio ni el de la humanidad en general. Y por ese momento soy feliz.

Tonta, pero feliz.